En las afueras de Coín, entre cítricos, olivos y las primeras estribaciones de la Sierra de Alpujata, hay villas y adosados donde la tranquilidad es la razón de vivir ahí. Sabemos que, precisamente por estar más alejados, una urgencia con la cerradura pesa más, y por eso nos desplazamos hasta estas viviendas con la misma prioridad que al centro del pueblo.
Las villas y cortijos del entorno de la Sierra de Alpujata suelen tener algo en común: más terreno, más puntos de acceso y, muchas veces, una cancela o verja de entrada bastante antes de llegar a la puerta principal. Eso cambia la forma de plantear la seguridad: no basta con una buena cerradura en la puerta de casa si el acceso a la finca queda desprotegido.
Cuando salimos hacia esta zona lo tenemos claro: la distancia no es excusa para tardar más de la cuenta en una urgencia real, así que priorizamos estos avisos igual que cualquier otro en el centro de Coín.
Muchas de las viviendas de la periferia rural se usan solo parte del año, o quedan solas durante el día mientras sus dueños trabajan en el pueblo. Eso exige un cerrajero discreto, de confianza, que no deje la finca peor de lo que la encontró. Nos tomamos en serio esa responsabilidad, y siempre acordamos el presupuesto antes de intervenir, sin prisas ni presión.
Llámanos y en pocos minutos estamos en camino.